Recientemente diversos medios informaron sobre un momento ocurrido en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde un grupo de pastores y líderes religiosos oraron por el presidente Donald Trump. La escena, ampliamente difundida, muestra a líderes espirituales rodeando al mandatario mientras interceden por su gobierno. Para muchos creyentes esto puede parecer un acto natural, ya que la Biblia invita a orar por quienes gobiernan (1 Timoteo 2:1-2). Sin embargo, este tipo de acontecimientos también invita a reflexionar sobre una cuestión más profunda: ¿cuál debe ser la relación entre la fe y el poder político?… LEE LA REFLEXIÓN COMPLETA EN EL SIGUIENTE ENLACE:


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