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UNA IGLESIA VIVA, CRECE

Además, el crecimiento de la iglesia no es opcional. No es materia de discusión, opinión o decisión, porque el crecimiento del cuerpo de Cristo viene de Dios. Refiriéndose al proceso de desarrollo de la comunidad de fe en Corinto, Pablo señala: “Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer” (1 Co. 3:6, 7). De este modo, el crecimiento integral de la iglesia no sólo es algo que debe ser esperado de parte de Dios, sino también es algo que debe ser buscado.

Es importante tener presente que el crecimiento de la iglesia debe ser un crecimiento integral Es éste el crecimiento del que Pablo habla como un don de Dios. En el curso de su peregrinaje por este mundo (He. 13:14), la iglesia debe experimentar este tipo de crecimiento y expansión, que es tanto el resultado de su labor evangelizadora como la señal del reino venidero que ella espera. Como señala Orlando E. Costas: “La idea de crecimiento es por lo tanto básica a la experiencia y expectativa misional de los primeros cristianos y a la teología bíblica de la misión. Igualmente importante es la naturaleza multidimensional de ese crecimiento.”82

Por ser un don de Dios y por ser integral, el crecimiento de la iglesia tiene múltiples dimensiones. Una de las más significativas es que se trata de un crecimiento espiritual.83 El crecimiento espiritual se manifiesta en la producción del fruto del Espíritu tanto en la vida cristiana del creyente individual como en la comunidad de fe. Pablo describe este fruto, cuando señala: “El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio” (Gá. 5:22, 23).

Como puede verse, se trata de un crecimiento interno que resulta en la madurez espiritual de los miembros de la iglesia, a medida que se desarrollan a través de la adoración, el estudio de la Biblia, la oración, el servicio, y la manifestación del fruto del Espíritu. Este crecimiento es de carácter cualitativo y es de suma importancia. No es que sea prioritario o deba optarse por él en desmedro de otros tipos de crecimiento, pero sí su experiencia ayuda a darle fundamento y forma a otras manifestaciones de crecimiento. El crecimiento cualitativo o espiritual debe ser apreciado y procurado por la iglesia.

Charles van Engen: “Por crecimiento espiritual se entiende la profundidad y amplitud de la relación de pacto del Pueblo de Dios en relación espiritual íntima con Dios, a través de la fe en Jesucristo por el Espíritu Santo, i.e., la profundidad de la madurez espiritual de los líderes y miembros, su grado de inmersión en la Escritura, su manifestación de un estilo de vida y ética del reino de Dios, su involucramiento en oración, su dependencia de Dios, su búsqueda de santidad y su vitalidad en la adoración”.84

Es muy frecuente que se establezca una oposición falsa e innecesaria entre crecimiento cualitativo y crecimiento cuantitativo. En el Nuevo Testamento no se encuentra tal polarización u opción. Por el contrario, especialmente en el libro de los Hechos se destaca la importancia del crecimiento numérico (Hch. 2:41; 2:47; 4:4; 5:14; 6:7). Sobre el particular, Orlando E. Costas explica: “Por expansión numérica se entiende el reclutamiento de personas para el reino de Dios invitándolas al arrepentimiento y la fe en Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas y su incorporación a una comunidad local de personas que, habiendo hecho una decisión similar, adoran, obedecen y dan testimonio, colectiva y personalmente, al mundo de la acción redentora de Dios en Jesucristo y su poder liberador”.85

De este modo, el crecimiento cuantitativo y el cualitativo deben ir juntos, y es absurdo querer separarlos. El primero tiene que ser una expresión del segundo. Una iglesia madura en la fe y llena del Espíritu Santo va a procurar la salvación del mayor número de personas, a quienes va a incorporar a la comunión de los santos y a discipular con responsabilidad para que a su vez se conviertan en proclamadores efectivos del evangelio del reino. Cuando esto ocurre, el crecimiento numérico sigue como consecuencia natural.

Este crecimiento numérico o expansión de la congregación local estará basado en la conversión de personas a medida que los creyentes vayan saliendo al mundo, ganen a personas para Cristo, y las traigan a la membresía de la iglesia. En la medida que este ciclo de reproducción se multiplique y amplíe, el tamaño de la comunidad de fe crecerá.

Costas hace referencia también a un crecimiento orgánico. Según él, se trata de una forma de crecimiento que merece nuestra atención ya que es muy significativa para la vida de la iglesia como cuerpo de Cristo. Dice Costas: “Por crecimiento orgánico se entiende el desarrollo interno de una comunidad de fe, i.e., el sistema de relaciones entre sus miembros—su forma de gobierno, estructura financiera, liderazgo, tipos de actividades en las que se invierten su tiempo y recursos, etc.”.86 Como puede observarse, el crecimiento orgánico tiene que ver con el desarrollo estructural y organizacional de la comunidad cristiana: su organización, administración, liderazgo, estrategias, y mayordomía. Se trata, pues, del desarrollo de la infraestructura de la iglesia, mediante la creación y puesta en marcha de juntas, comisiones, comités, actividades, programas de capacitación y grupos pequeños.

Hay también un crecimiento conceptual, que Costas define de la siguiente manera: “Por expansión conceptual se entiende el grado de consciencia que tiene una comunidad de fe con respecto a su naturaleza y misión en el mundo, i.e., la imagen que la comunidad ha formado de sí misma, la profundidad de su reflexión sobre el significado de su fe en Cristo (comprensión de la Escritura, etc.), y su imagen del mundo”.87 Este tipo de crecimiento conceptual tiene que ver con la concepción del mundo que domina a la iglesia, y sus presuposiciones filosóficas e ideológicas.

Una forma de crecimiento que no ha recibido suficiente atención es la que Costas denomina como crecimiento encarnacional. Según él: “Por crecimiento encarnacional se entiende el grado de involucramiento de una comunidad de fe en la vida y problemas de su entorno social, i.e., su participación en la aflicción de este mundo; su acción profética, intercesora, y liberadora en bien de los débiles y destituidos; la intensidad de su predicación a los pobres, los quebrantados de corazón, los cautivos, los ciegos y los oprimidos. (Lc. 4:18–21)”.88 El crecimiento encarnacional tiene que ver con los ministerios diaconales de todo tipo que la iglesia lleva a cabo.

Finalmente, el crecimiento expansivo es otra forma de crecimiento a la que debemos prestar atención. Por crecimiento expansivo se entiende el crecimiento que resulta de la plantación de otras iglesias por la iglesia local, a medida que nuevos convertidos de la misma cultura o de una cultura diferente son reunidos en congregaciones nuevas. Una iglesia madura se reproduce y planta nuevas iglesias.

Pacto de Lausana: “Confesamos que a veces hemos buscado un crecimiento de la iglesia a costa de la profundidad de la misma y hemos divorciado la evangelización del crecimiento cristiano. … Aunque los estudios del crecimiento de la iglesia, tanto numérico como espiritual, tienen su lugar y valor cuando se hacen con cuidado, a veces los hemos descuidado. Otras veces, con el deseo de asegurar una respuesta al evangelio, hemos acomodado nuestro mensaje, hemos manipulado al oyente por medio de técnicas de presión y nos hemos preocupado demasiado por las estadísticas y hasta hemos sido deshonestos en el uso que hemos hecho de ellas. Todo esto es mundanal.”

82 Costas, Christ Outside the Gate, 46.

83 Con la excepción del primer y último tipo de crecimiento, la descripción de los otros tipos está tomada de Orlando Costas, The Church and Its Mission: A Shattering Critique from the Third World (Chicago: Tyndale Press, 1974), 90, 91.

84 Van Engen, apuntes de clase, MC522, “Local Congregation as Mission” (Pasadena, Calif.: School of World Mission, Fuller Theological Seminary, 1995).

85 Costas, The Church and Its Mission, 90.

86 Ibid., 90.

87 Ibid., 90, 91.

88 Ibid., 91.

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