
Compuesta por las siguientes creencias:
24.El Ministerio de Cristo en el Santuario Celestial
Después de su resurrección y ascensión, Jesucristo inició su ministerio como Sumo Sacerdote y Mediador en el santuario celestial. Este ministerio aplica de manera efectiva los méritos de su sacrificio expiatorio realizado una vez y para siempre en la cruz.
El santuario terrenal del Antiguo Testamento era una figura o sombra del verdadero santuario celestial. A través de él, Dios enseñó verdades profundas sobre el pecado, la expiación, la intercesión y el juicio.
En el tiempo del fin, Cristo lleva a cabo una fase final de su ministerio relacionada con el juicio previo a la segunda venida, no para informar a Dios (que lo sabe todo), sino para vindicar su carácter, su justicia y la fidelidad de su pueblo ante el universo.
Este ministerio llama al creyente a una experiencia de arrepentimiento, fe, obediencia y confianza plena en Cristo como único Mediador.
Textos bíblicos:
- Hebreos 8:1–2
- Hebreos 9:11–14, 24–28
- Daniel 7:9–10, 13–14
- Daniel 8:14
- 1 Juan 2:1–2
- Apocalipsis 14:6–7
- Levítico 16 (tipología)
25. La Segunda Venida de Cristo
La segunda venida de Jesucristo es la esperanza bienaventurada de la iglesia. Será un acontecimiento literal, visible, audible, personal y glorioso. No será secreto ni espiritualizado.
En su venida, Cristo resucitará a los justos muertos, transformará a los justos vivos y llevará a su pueblo consigo. Pondrá fin al dominio del pecado, al sufrimiento de los fieles y a la historia del mundo tal como hoy lo conocemos.
La Escritura advierte contra falsos cristos y falsas expectativas, y llama a la iglesia a vivir en vigilancia, santidad y misión, aguardando activamente su regreso.
Textos bíblicos:
- Juan 14:1–3
- Hechos 1:11
- 1 Tesalonicenses 4:16–17
- Mateo 24:27, 30–31
- Apocalipsis 1:7
- Tito 2:13
- Apocalipsis 22:12
26. La Muerte y la Resurrección
La Biblia enseña que la muerte es un estado de inconsciencia, descrito como un “sueño”. El ser humano no posee inmortalidad natural; solo Dios es inmortal por naturaleza.
La esperanza del creyente no está en una existencia consciente después de la muerte, sino en la resurrección prometida por Cristo.
Habrá dos resurrecciones:
- La resurrección de los justos en la segunda venida de Cristo.
- La resurrección de los impíos después del milenio, para enfrentar el juicio final.
Esta doctrina protege la verdad del carácter de Dios, elimina conceptos paganos y centra la esperanza cristiana en Cristo y su regreso.
Textos bíblicos:
- Eclesiastés 9:5–6, 10
- Salmo 146:4
- Juan 11:11–14, 25–26
- 1 Tesalonicenses 4:13–17
- Juan 5:28–29
- Daniel 12:2
- 1 Timoteo 6:15–16
27. El Milenio y el Fin del Pecado
El milenio es el período de mil años posterior a la segunda venida de Cristo. Durante este tiempo:
- Los redimidos estarán en el cielo reinando con Cristo.
- La tierra quedará desolada, sin habitantes humanos vivos.
- Satanás estará limitado en su actividad (“atado”) por la ausencia de personas a quienes engañar.
Durante el milenio se lleva a cabo un juicio de revisión, donde los redimidos participan confirmando la justicia de Dios en sus decisiones.
Al final del milenio, los impíos resucitan, Satanás es liberado brevemente, y ocurre la destrucción definitiva del pecado mediante el juicio final. El mal es erradicado para siempre; no habrá una repetición del pecado.
Textos bíblicos:
- Apocalipsis 20:1–15
- Jeremías 4:23–27
- 1 Corintios 6:2–3
- Malaquías 4:1
- Nahúm 1:9
- 2 Pedro 3:7
28. La Nueva Tierra
Después de la erradicación del pecado, Dios crea cielos nuevos y tierra nueva, restaurando plenamente su propósito original.
Los redimidos vivirán eternamente en comunión con Dios, libres del pecado, la muerte, el dolor y el sufrimiento. La vida será real, corporal, activa y gozosa, con trabajo significativo, adoración, crecimiento y relaciones restauradas.
La nueva tierra no es una existencia etérea, sino una restauración gloriosa de la creación, donde Dios habita con su pueblo y reina el amor para siempre.
Textos bíblicos:
- Apocalipsis 21:1–5
- Apocalipsis 22:1–5
- Isaías 65:17–25
- Isaías 66:22–23
- 2 Pedro 3:13
- Romanos 8:19–21












