El tema de la verdad ha preocupado a filósofos, psicólogos, poetas y pensadores de todos los tiempos. Las últimas palabras de Buda fueron: “Todavía estoy en busca de la verdad”.

La verdad es conocer la vida eterna, conocer a Dios (porque Dios es la fuente de la verdad y Dios encarnado es la verdad). Pensemos en aquellas ocasiones en que el apóstol Juan usa la palabra “verdad” de manera significativa.
1) Jesucristo, el Verbo de Dios, vino al mundo y los hombres le vimos lleno de gracia y de verdad (1:14). Jesús no sólo era un hombre de compasión, amor, ternura, lágrimas y dolor sino que además estaba lleno de la verdad. La gracia habla de la bondad inmerecida de Dios; en cuanto a la verdad, Jesucristo la vivió y la predicó toda su vida aquí en la tierra.
2) La gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (1:17). Hay muchas verdades, pero la verdad eterna y fundamental acerca de Dios y la salvación fue revelada a los hombres por medio de Jesucristo.
3) Quien practica la verdad viene a la luz (3:21). Si somos personas de “verdad”, debemos practicarla en todo momento, no tan sólo en un negocio específico o en momentos de presión o tentación. Quien vive en la verdad la practica en su vida personal, en su familia y en su vida de devoción a Dios.
4) “Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (4:23). La verdadera adoración se conoce y se practica al adorar a Dios en verdad. La verdad es lo que da realismo a la adoración. Un cántico de alabanza no tiene valor si las palabras no están basadas en la verdad de Dios. Una oración tiene poco significado si no está fundamentada en la verdad de Dios.
5) “Los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren (4:24). No hay otra manera en que Dios pueda aceptar nuestra alabanza y adoración.”
6) La verdad puede ser conocida (8:32). Además nos hace libres; nos liberta de la conciencia del pecado (trae paz con Dios y libertad intelectual); nos liberta de las cadenas del pecado (hay libertad para vivir una vida pura); nos libera de la condenación del pecado (no le tenemos miedo a la muerte).
¿Quién es la verdad?
En el diablo no hay verdad pues es mentiroso y padre de mentira (Jn. 8:44). La mentira y el engaño están personificados en Satanás.
Jesucristo es la verdad (14:6) y nos habla la verdad (8:40) pues la oyó de su Padre Dios. Para conocer la verdad acerca de Dios hay que conocer a Jesucristo, quien es la verdad personificada.
El Espíritu Santo da testimonio acerca de Jesucristo (15:26), y su testimonio está de acuerdo con la doctrina bíblica. Sin embargo, el mundo se resiste a recibir al Espíritu de verdad (14:17).
Jesucristo promete que si queremos conocer la verdad, el Espíritu Santo nos guiará a ella (16:13). Conocemos la verdad revelada de la Escritura por la ayuda del Espíritu Santo, quien nos hará saber las cosas que habrán de venir.
¿Qué hace la verdad?
El ruego de Jesucristo a su Padre es: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (17:17). La Palabra de Dios es la verdad que santifica. El proceso de santificación es el hecho de completar algo, descartando lo malo y lo impuro. Santo es quien camina con Dios, vive una vida transparente, se arrepiente cuando falla, está empapado en la Palabra de Dios, obedece a Jesucristo y procura que el Espíritu Santo transforme su carácter a semejanza de Jesús. Cuando el cristiano lee la Palabra de Dios, sus pensamientos se van purificando, santificando (Sal. 119:9).
Fuente: Luis Palau, Comentario bı́blico del continente nuevo: San Juan II (Miami, FL: Editorial Unilit, 1991), 176–178.











