La doctrina del hombre en una lectura estrictamente bíblica, que descansa en dos creencias básicas:

LA NATURALEZA DEL HOMBRE
El ser humano como unidad indivisible, creado a imagen de Dios
La Iglesia Adventista enseña que el hombre fue creado perfecto, a imagen de Dios, como un ser unitario, donde cuerpo, mente y espíritu forman una totalidad inseparable. No existe un “alma inmortal” separada del cuerpo. El ser humano es un alma viviente cuando Dios le da el aliento de vida.
1. El origen del ser humano
Génesis 1:26–27
“Hagamos al hombre a nuestra imagen… varón y hembra los creó.”
Dios crea a la humanidad como Su obra maestra: racional, moral, relacional y libre.
Génesis 2:7
“Formó Dios al hombre del polvo de la tierra… y fue el hombre un alma viviente.”
El hombre no recibe un alma; se convierte en un alma viviente (néfesh).
2. El ser humano como unidad
El pensamiento bíblico no separa alma y cuerpo como dos entidades independientes. El hombre es un ser integral.
Eclesiastés 3:19–20
“Un mismo suceso ocurre a todos…”
Salmo 146:4
“Ese día perecen sus pensamientos.”
Esto confirma que la vida consciente no existe separada del cuerpo.
3. La caída y sus consecuencias
El pecado dañó la imagen divina en el ser humano y lo llevó a:
- Mortalidad
- Ruptura espiritual
- Debilidad moral
- Desorden físico y emocional
Romanos 3:23
“Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.”
Romanos 5:12
“La muerte pasó a todos los hombres.”
Resumen de la Creencia:
- El hombre fue creado perfecto a imagen de Dios.
- Su naturaleza es integral: cuerpo, mente y espíritu forman una unidad.
- El pecado corrompió esta unidad y trajo mortalidad.
- No existe un “alma inmortal” separable del cuerpo.
LA NATURALEZA DEL HOMBRE: EL GRAN CONFLICTO Y EL ESTADO DEL HOMBRE CAÍDO
La gran controversia y la mortalidad humana
La Creencia 7 (oficialmente llamada “La Naturaleza del Hombre” en la sección que continúa la antropología) explica lo que ocurre con el ser humano después de la caída, especialmente su estado actual y su necesidad de redención.
1. El hombre es mortal
1 Timoteo 6:16
“Sólo Dios tiene inmortalidad.”
El ser humano, tras el pecado, no posee inmortalidad. La muerte es el resultado natural del pecado.
Romanos 6:23
“La paga del pecado es muerte.”
2. Dependencia absoluta de Dios para la vida eterna
La inmortalidad es un don que se recibe sólo en la resurrección.
1 Corintios 15:51–54
“Esto mortal se vestirá de inmortalidad.”
Juan 11:25
“Yo soy la resurrección y la vida.”
3. El estado de los muertos
La Biblia enseña que la muerte es un estado de inconsciencia, descrito como un sueño.
Eclesiastés 9:5
“Los muertos nada saben.”
Salmo 115:17
“Los muertos no alaban a Jehová.”
Juan 11:11–14
Jesús llama a la muerte “sueño”.
Los muertos esperan la resurrección:
- De los justos: en la segunda venida
- De los impíos: después del milenio (Apocalipsis 20)
4. El hombre en el gran conflicto cósmico
La naturaleza humana caída se manifiesta en:
- Debilidad moral
- Tentación
- Conflicto espiritual
- Necesidad de la gracia transformadora
Gálatas 5:17
“La carne desea lo contrario al Espíritu.”
Romanos 7:24–25
“¿Quién me librará…? Gracias doy a Dios por Jesucristo.”
El ser humano participa en el gran conflicto mediante sus elecciones.
Resumen de la Creencia:
- El hombre es mortal como consecuencia del pecado.
- No existe conciencia después de la muerte (“los muertos duermen”).
- La esperanza cristiana se basa en la resurrección.
- El ser humano vive en medio de un conflicto espiritual que afecta su naturaleza.
- Sólo mediante Cristo puede recuperarse la imagen divina.
CONCLUSIÓN UNIFICADA
Las dos creencias bíblicas sobre la doctrina del hombre afirman que:
- El ser humano fue creado perfecto, como unidad indivisible.
- El pecado destruyó esa unidad y trajo mortalidad.
- Los muertos no están conscientes; esperan la resurrección.
- La inmortalidad es un regalo de Dios, no un atributo humano.
- La vida humana se desarrolla en el contexto del gran conflicto entre Cristo y Satanás.












