
La misión de la Iglesia Cristiana basada en Mateo 28:18-20 y Apocalipsis 14:6-12, invita a compartir el evangelio eterno, hacer discípulos y preparar al mundo para el regreso de Cristo. En este contexto, el instructor bíblico desempeña un papel sagrado: guiar, acompañar y cultivar decisiones espirituales.
Pero ¿cómo ayudar a un estudiante a tomar la decisión más importante de su vida—aceptar a Jesús, bautizarse y unirse a la iglesia—sin presionar, manipular ni imponer?
Este artículo presenta un enfoque bíblico, pastoral, respetuoso y efectivo para conducir a personas hacia decisiones genuinas, maduras y transformadoras.
El Instructor Bíblico: Un colaborador de Dios, no un «convencedor«.
El apóstol Pablo recordó que él podía plantar y Apolos regar, pero solo Dios da el crecimiento (1 Corintios 3:6).
El instructor debe comprender que:
- No es su labor forzar decisiones,
- sino crear un ambiente donde el Espíritu Santo pueda hablar.
El verdadero éxito no está en números, sino en decisiones sinceras.
Un instructor eficaz no manipula; acompaña. No presiona; invita. No domina; sirve con amor.
La Base: Una relación de confianza
Antes de pedir una decisión, debe existir relación. Las personas deciden por Jesús cuando sienten:
- Confianza en quien les enseña.
- Respeto por su proceso personal.
- Amor genuino sin interés oculto.
- Seguridad emocional y espiritual.
Por ello, el instructor debe:
- Escuchar más que hablar.
- Conocer la historia del estudiante.
- Entender sus luchas, temores y dudas.
- Mostrar compasión antes que doctrina.
Sin confianza, no hay decisión sólida.
Enseñanza Clara, Bíblica y Cristocéntrica
En la IASD, todas las doctrinas deben conducir a Cristo, su gracia y su obra en el santuario.
Un instructor efectivo:
- Explica la Biblia con claridad, sin complicaciones.
- Relaciona cada doctrina con un beneficio espiritual práctico.
- Conecta la verdad con la vida cotidiana.
- Presenta la salvación como un regalo, no como un logro humano.
Cuando el estudiante entiende que toda verdad bíblica revela a Jesús, su corazón se ablanda y se prepara para decidir.
Presentar llamados progresivos: No solo al final de los estudios
Un error común es reservar el llamado para el final del curso.
Pero el llamado debe ser progresivo, natural y frecuente, desde las primeras lecciones.
Ejemplos de llamados suaves:
- “¿Te gustaría pedirle a Dios que te ayude a vivir esta verdad?”
- “¿Crees que esta enseñanza es bíblica y verdadera?”
- “¿Deseas seguir a Jesús en esta área de tu vida?”
Cada “sí” aproxima al estudiante a una decisión mayor.
Llamados directos y claros, pero respetuosos
Cuando el instructor siente que el Espíritu está trabajando, debe hacer un llamado claro, especialmente sobre:
a) Aceptar a Jesús como Salvador personal
Un llamado bíblico y solemne:
“Veo que estás entendiendo el mensaje de la Biblia. ¿Te gustaría aceptar a Jesús como tu Salvador personal?”
b) Entregar áreas específicas de su vida
Ejemplos: perdón, hábitos, obediencia, oración, sábado, fe, confianza.
c) Bautizarse
Debe presentarse como:
- Un paso gozoso,
- Una respuesta al amor de Cristo,
- Un símbolo de compromiso y fe,
- Una entrada a la familia de Dios,
- No como un requisito para agradar al instructor o la iglesia.
La pregunta puede ser:
“Dado tu crecimiento y tu deseo de seguir a Jesús, ¿te gustaría prepararte para el bautismo?”
Evitar siempre:
- Presión emocional.
- Amenazas espirituales.
- Culpa manipulada.
- Plazos forzados.
La decisión debe ser libre, no inducida.
Acompañar las dudas sin minimizar ni ridiculizar
Cada persona enfrenta temores como:
- “No soy digno.”
- “Tengo miedo de fallar.”
- “Mi familia no entenderá.”
- “No me siento listo.”
El instructor:
- Acompaña.
- Da textos bíblicos.
- Cuenta testimonios.
- Ora con la persona.
- Muestra paciencia infinita.
Es mejor esperar tres meses que bautizar en tres días a alguien no convencido.
Involucrar al estudiante en la vida de la Iglesia
La decisión de bautismo se fortalece cuando el estudiante participa en:
- Grupos pequeños.
- Escuelas sabáticas.
- Actividades de servicio.
- Oración con la iglesia.
- Convivencias.
- Amistades espirituales.
El estudiante debe sentir:
- “Aquí pertenezco.”
- “Aquí tengo familia.”
- “Aquí Dios me planta.”
Antes del bautismo, debe haber integración, no solo información.
Explicar el bautismo bíblico con claridad y alegría
El bautismo no es una carga, ni un examen, ni una marca institucional.
Es:
- Una respuesta a Jesús (Hechos 2:38).
- Un símbolo de muerte y resurrección (Romanos 6).
- Una celebración de la salvación.
- Una entrada a la misión y la comunión.
El instructor debe transmitir esa belleza.
Oración personal y acompañamiento espiritual
Nada toca más un corazón que una oración sincera hecha por alguien que ama.
Orar:
- Con el estudiante.
- Por su familia.
- Por su vida.
- Por sus decisiones.
- En su presencia y en privado.
La oración acerca el estudiante a Dios, y cuando alguien conoce a Dios, decide por Él.
Celebrar la decisión y acompañar después del bautismo
Muchos instructores hacen un excelente trabajo antes del bautismo… pero olvidan el seguimiento.
El nuevo creyente debe ser acompañado:
- En sus primeros meses de fe.
- En sus luchas iniciales.
- En su integración a un ministerio.
- En su desarrollo espiritual.
Un discípulo sólido produce más discípulos.
Conclusión: Ganar personas para el reino de Dios, no solo bautismos
El instructor bíblico cristiano está llamado a hacer más que impartir conocimientos:
está llamado a hacer discípulos que amen a Jesús, vivan la verdad y sirvan en la misión.
Las decisiones espirituales no nacen de la presión, sino del encuentro con Cristo.
Un instructor que ora, ama, enseña con claridad, escucha, acompaña y llama con respeto, verá decisiones auténticas, bautismos firmes y vidas transformadas.












