Concepto 1:
[Del lat. discípulus, que aprende] Aquel que se pone bajo la tutela de un maestro a fin de aprender un arte u oficio, o para instruirse en las cuestiones de un ministerio bíblico.
En el Antiguo Testamento, el discipulado estaba limitado prácticamente al ministerio profético. Obsérvense las famosas escuelas de profetas dirigidas por Elías y Eliseo. Así como no todos los discípulos de Elías se volvieron profetas, ni todos los discípulos de Cristo se hicieron apóstoles, de igual modo no todos los profetas fueron discípulos, lo que ocurrió con Pablo. Este, aunque no haya sido discípulo sobresalió como el principal apóstol del Nuevo Testamento.

Las excepciones no deben anular la fuerza del discipulado. En la época de Elías y Eliseo, las escuelas de profetas se erguían como baluartes contra la corrupción que amenazaba con destruir la casa de Israel. En aquellos seminarios, se estudiaba la ley; la esperanza mesiánica, consoladora; el amor a Jehová, elevado a la mayor altura del alma humana.
La Gran Comisión presupone un discipulado permanente en la Iglesia de Cristo. Además, la Iglesia es una comunidad de discípulos que tiene a Cristo como el Maestro Supremo y la Biblia como la única regla de fe y conducta.
Fuente: Claudionor Corrêa de Andrade, Diccionario Teológico: Con un Suplemento Biográfico de los Grandes Teólogos y Pensadores (Miami, FL: Patmos, 2002), 126.
Concepto 2:
Término que apenas aparece en al AT y que se refiere al que aprende unas ideas y unos comportamientos vitales de otra persona a quien tiene por maestro (1 Re 19:19–21). En el judaísmo tardío adquiere gran importancia con las escuelas teológicas rabínicas. En el NT la palabra discípulo designa al alumno de un maestro –por ejemplo, Juan Bautista (Mc 2:18)–. En su sentido más amplio califica los adeptos de un jefe cualquiera –Moisés (Jn 9:29)– o de una tendencia religiosa –fariseos (Mt 22:16)–.
Pero el uso más frecuente de la palabra tiene que ver con los discípulos de Jesús. El NT designa así, en primer lugar, a los doce hombres que Jesús eligió para acompañarlo más de cerca (Mt 10:1); pero también a un grupo mas extenso (Lc 10:1), e incluso al circulo más amplio de todos los que han aceptado su enseñanza (Jn 4:1; 7:3; 19:38; etc.). Lo propio del discípulo es seguir a Jesús (Mt 8:22; 10:38; 19:27).
En el libro de los Hechos (6:1–2), el término discípulo sirve para designar a los miembros de la comunidad cristiana, alternando con otros nombres, como los “hermanos” (Hch 1:15), los “creyentes” (Hch 2:44), los “cristianos” (Hch 11:26).
Fuente: Sociedad Bíblica de España, La Palabra: El Mensaje de Dios para mí, 2a edición, vol. 2 (Las Rozas, Madrid: Sociedades Bíblicas Unidas, 2011), 463.
Concepto 3:
El significado general de la palabra en griego es “pupilo” o “alumno”. Un discípulo es un suplente o aprendiz que estudia bajo la guía de un profesor. Moisés tuvo discípulos (Jn. 9:28), también Juan el Bautista (Mr. 2:18) y aun los fariseos (Mt. 22:16). Discípulo es uno que acepta el punto de vista de su profesor y es su partidario en creencia y en práctica (ISBE, 2:851).
En el NT la palabra “discípulo” tiene un significado especial y otro general. Al grupo especial de 12 apóstoles se los llamó discípulos de Cristo (Mt. 10:1; 11:1). Estos eran los que estaban más cerca de él y se les asignó una misión especial (Hch. 1:15–22).
Sin embargo, se denomina “discípulo” más comúnmente a todos los seguidores de Cristo. La palabra aparece solamente en los Evangelios y en Hechos, y se refiere a aquellos que seguían las enseñanzas de Cristo. En Antioquía se los llamó cristianos por primera vez (Hch. 11:26). Obviamente se ve que eran los creyentes; eran aprendices en la escuela de Cristo (Mt. 11:28–30); ellos debían hacer discípulos (Mt. 28:19) y sus vidas debían ser sacrificios (Lc. 14:26).
Un discípulo de Jesús es uno que “cree en sus doctrinas, confía en su sacrificio, se empapa de su Espíritu e imita su ejemplo” (ISBE, 2:851–52).
ISBE James Orr, ed., International Standard Bible Encyclopedia
ISBE James Orr, ed., International Standard Bible Encyclopedia
Fuente: Leo G. Cox, «DISCÍPULO», en Diccionario Teológico Beacon, ed. Richard S. Taylor et al., trad. Eduardo Aparicio, José Pacheco, y Christian Sarmiento (Lenexa, KS: Casa Nazarena de Publicaciones, 2009), 220.
Concepto 4:
Un discípulo de Jesús es una persona que responde al llamado de Cristo, aprende de Él, le obedece en amor, y se compromete a vivir y compartir su mensaje en todo aspecto de la vida.
Textos bíblicos fundamentales
- Llamado al seguimiento total
- “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23).
➝ El discípulo no vive para sí mismo, sino que decide cada día seguir el estilo de vida de Jesús.
- “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23).
- Aprendizaje y permanencia en la Palabra
- “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31).
➝ El verdadero discípulo conoce y vive según la Palabra, no solo la escucha.
- “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31).
- Amor como señal distintiva
- “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).
➝ La marca del discípulo no es solo el conocimiento, sino un amor práctico, visible y sacrificial.
- “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).
- Fruto como evidencia
- “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:8).
➝ La vida del discípulo se mide en resultados: vidas transformadas, servicio, carácter de Cristo reflejado.
- “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:8).













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